El Gobierno de España ha sometido a audiencia pública un proyecto de Real Decreto que obligará a los nuevos centros de datos a consumir al menos un 80% de energía renovable de nueva instalación, acreditada hora a hora. La medida llega justo cuando un informe de la Comisión Europea sitúa a España como el segundo país con mayor consumo energético por centro de datos de toda la Unión, solo por detrás de Hungría.
¿Por qué ha reaccionado el Gobierno con un decreto urgente?
Porque la demanda de los centros de datos ha crecido muy por encima de lo previsto. Según el gobierno español, el país ya otorgó más de 12 gigavatios (GW) de derechos de acceso y conexión a centros de datos desde 2021, una cifra que supera con creces los objetivos incluidos en la Estrategia de Inteligencia Artificial, que preveían un consumo de entre 3,5 y 4 GW. Ese desajuste entre lo planificado y lo que realmente se está pidiendo a la red eléctrica ha obligado a actuar por la vía rápida.
La medida está contenida en un proyecto de Real Decreto que el gobierno español sometió a audiencia pública por vía de urgencia, y busca ordenar el despliegue de una industria que creció muy por encima de lo previsto, y el autoconsumo renovable deberá acreditarse hora a hora, según el documento sometido a alegaciones.
Los datos que preocupan a Bruselas
El trasfondo regulatorio tiene una explicación técnica incómoda para el sector. Los centros de datos en España registran el segundo mayor consumo energético de la UE, con un índice de consumo energético que se sitúa un 22% por encima de la media comunitaria y un uso de agua un 21% superior. Estos datos proceden de un ejercicio de transparencia voluntaria con matices importantes: proceden de las aportaciones voluntarias que 46 'data centers' compartieron con Bruselas en 2024, aunque publicados en septiembre de 2026, con información correspondiente a 2023.
El indicador clave es el PUE (Power Usage Effectiveness), que mide cuánta energía adicional consume una instalación más allá de sus propios servidores. Este indicador relaciona el consumo energético total de la instalación con el de sus equipos informáticos, y España registra la segunda PUE más elevada de los 21 países con valores publicados, solo por detrás de Hungría. Cuanto peor es este ratio, más electricidad se destina a refrigeración y sistemas auxiliares en lugar de a procesar datos.
¿Qué significa esto para empresas que contratan servicios cloud?
Para quien gestiona infraestructura en la nube, el mensaje es doble. Por un lado, la presión regulatoria sobre los grandes operadores previsiblemente encarecerá o condicionará la construcción de nueva capacidad en los próximos años. Por otro, la eficiencia energética del proveedor deja de ser un detalle técnico y pasa a ser un criterio de contratación: un datacenter con mal PUE traslada ese coste, antes o después, al cliente final. Elegir un proveedor con infraestructura optimizada y ubicada en España no solo reduce la latencia, sino que también mitiga la exposición a futuras exigencias normativas sobre huella energética.
El impulso inversor no frena pese a la presión regulatoria
Pese a las nuevas exigencias, el sector no muestra síntomas de frenazo. España acumula más de 12 GW de capacidad de acceso concedida a proyectos de centros de datos, y en julio el consumo de esta categoría aumentó un 55,1% respecto al mismo mes de 2025. El propio ritmo de crecimiento explica por qué la Administración ha optado por legislar antes de que la capacidad instalada supere la capacidad de la red eléctrica para absorberla con garantías.
Qué puede hacer una empresa que gestiona su propia infraestructura
Para los responsables de sitios web y servicios en la nube, el contexto regulatorio refuerza una idea que llevamos tiempo defendiendo: la ubicación y la eficiencia del datacenter no son un detalle menor. En nuestro Datacenter Cloud, con infraestructura situada en España, trabajamos para ofrecer alto rendimiento sin trasladar al cliente la incertidumbre normativa que empieza a pesar sobre las grandes instalaciones. Combinar un VPS cloud bien dimensionado con una política sólida de backup cloud sigue siendo, hoy por hoy, la forma más razonable de escalar un proyecto digital sin sorpresas ni en la factura eléctrica ni en el cumplimiento normativo.





